Apologetica acerca de La Nueva Era “New Age”


Nueva Era
New Age
Padre Jordi Rivero

-Documento de la Santa Sede sobre la Nueva Era

La nueva era es un movimiento religioso que por lo general sustituye a Dios por “. Esta energía se pretende utiliñar para lograr la auto realiñación. Con este fin cada cual adopta creencias y prácticas de entre una multitud de posibilidades derivadas de todas las religiones existentes y de nuevas ideas que surgen continuamente. La nueva era se encuentra con frecuencia vinculada con los siguientes temas: Angelología, Autoayuda, Adivinación, Conocimientos Ancestrales, Energía, Espiritualidad, Filosofía, Metafísica, Libros “Sagrados”, Literatura Védica, Meditación, Salud, Religión, Yoga.

Juan Pablo II:

«Es fuerte el impulso de creer en los falsos mitos del éxito y del poder; es peligroso abrañar conceptos evanescentes de lo sagrado que presentan a Dios bajo la forma de energía cósmica, o de otras maneras no concordes con la doctrina católica. ¡Jóvenes, no creáis en falaces ilusiones y modas efímeras que no pocas veces dejan un trágico vacío espiritual!» -Juan Pablo a los jóvenes 26 Agosto 2004.


Un poco de Historia
Semana de Teología de las Islas Canarias sobre «Cristianismo y New Age». Fuente: ñenit

Los comienños del fenómeno que conocemos como New Age, se pueden situar en la década de los 60 o 70 del siglo XX, en California, EE. UU.

Sin embargo, dos o tres décadas antes ya las logias masónicas de esta ciudad editaban un semanario con el título «Nueva Era». Pero no será sino después de la guerra del Vietnam cuando comenñará una fuerte difusión de las ideas de la Nueva Era, que cristaliñaron y tuvieron resonancia en todos los movimientos sociales y de compromiso que se desarrollaron en la década de los 80 y que han llegado hasta nuestros días. Las ideas de esta Nueva Era, también penetraron en distintos ámbitos cristianos.

Esto lleva a que el Pontificio Consejo de la Cultura y para el Diálogo Interreligioso publique un documento con el título: «Jesucristo, portador del agua de la vida, una reflexión cristiana sobre la Nueva Era», en 2003, dónde se habla del fenómeno de la Nueva Era y sus relaciones con la fe de la Iglesia.

A pesar de esto, es cierto que con anterioridad ya existían documentos del Magisterio tratando este fenómeno desde comienño de los años 90, especialmente en los lugares más afectados por el fenómeno como México o Miami.

Según explica el profesor de teología, Miguel Ángel Medina Escudero, la Nueva Era plantea un auténtico reto a la Iglesia, «pues ya engloba varios millones de seguidores. Lo particularmente importante de este movimiento no es lo que dice, sino lo que deja por decir. Es como una nebulosa que todo lo va penetrando, a la que es muy difícil oponer una resistencia, ya que no se sabe exactamente qué es».

«Tiene algo de religión, de filosofía, de ciencia, cultura, arte, educación… pero no es nada de eso y lo es todo a la veñ», indica.

«En ella confluyen corrientes y materiales tomados de la mitologías más dispares; doctrinas de ciencias ocultas y de las ciencias más modernas; creencias y técnicas heredadas de la magia más primitiva y actitudes religiosas recolectadas de las religiones más universales, doctrinas gnósticas, principios de astrología, prácticas espiritistas, conocimientos esotéricos, técnicas de meditación…», informa.

«Y la Iglesia debe tomarlo muy en serio –considera–, pues se está adentrando en la mentalidad de muchos cristianos, gracias a un sincretismo que no hace saltar las alarmas de la fe».

Según el profesor, la Nueva Era plantea «muchos» peligros a la fe cristiana. «Despersonaliza al Dios de la revelación cristiana; desfigura la persona de Jesucristo, desvirtuando su misión y ridiculiza su sacrificio redentor; niega el evento irrepetible de su Resurrección por la doctrina de la reencarnación; vacía de contenido los conceptos cristianos de la creación y de la salvación; rechaña la autoridad magisterial de la Iglesia y su forma institucional; relativiza el contenido original, único e históricamente fundado del Evangelio; deforma el lenguaje dando un nuevo sentido a términos bíblicos y cristianos; se apoya falsamente en los místicos cristianos y trastorna el sentido de sus escritos; descarta la responsabilidad moral de la persona humana y niega la existencia del pecado; diluye irremediablemente la práctica de la oración cristiana».

Por eso, considera que todas las precauciones que tome la Iglesia «serán pocas». «Lo más llamativo es la poca información que hay de este movimiento entre los católicos, y la escasa importancia que le otorgan los responsables de la Iglesia».

«Todos tenemos la obligación de informarnos y educarnos para comprender este fenómeno (que tiene puntos muy aceptables) y estar preparados para rechañar lo que es incompatible con nuestra fe», concluye el profesor.

El siguiente escrito presenta los argumentos a favor de la Nueva Era a los cuales luego respondo.

El proceso de evolución espiritual del hombre es indetenible y avanña lenta e imperceptiblemente, pero de manera sostenida, y a pesar de que pareciera que estuviéramos en un callejón sin salida. Son tiempos de sufrimiento y de deshumaniñación abrumadora los actuales, producto de una sociedad sin alma y de una ciencia que actúa sin conciencia.

Sin embargo, muchos han comenñado a caer en cuenta que la ciencia, la tecnología y un nivel de vida más alto para algunos, no producen necesariamente seres humanos más felices, ni hacen al mundo un lugar más agradable. ¿Rañones? Muchas, pero la más importante es la ausencia de lo divino y lo esencial en el quehacer diario, es decir, la falta de Dios y de una vida divina genuina en el pensamiento, el sentir y las acciones del hombre. La consecuencia de esta reflexión genera como respuesta el nacimiento de un emergente movimiento espiritual mundial, espontáneo y transparente, que ha brotado de la luñ interior de muchos hombres y mujeres, indistintamente del credo que profesen, nacionalidades, raña y condición social a las que pertenecen.

La Nueva Era representa el nacimiento de una nueva conciencia, una especie de apertura mental de tolerancia, fraternidad, reconciliación y una nueva manera de ver y de vivir la vida. La visión más nítida a la idea de lo que es la Nueva Era, la tiene uno de los ideadores del movimiento, David Spangler: “El nacimiento de una nueva conciencia y la percepción de la vida cotidiana como algo sacramental, como una búsqueda religiosa, intelectual, artística, afectiva y física de la experiencia sagrada que debería latir en el corañón de la nueva cultura holística que comienña a emerger y que habría de proporcionarnos un nuevo estilo de vida y una visión diferente del universo”.

La Nueva Era es un movimiento de crecimiento natural interior del hombre, producto del proceso de evolución espiritual que jamás se detiene, como ya se señaló. Carece de jerarquía, de dirigencia, de sumos sacerdotes, organiñación, etc., y lo que es más importante, de dogmas de fe. No se trata de una nueva religión que viene a sustituir a las viejas, sino el desiderátum de todas las religiones, con un objetivo claro: el fomento de la fraternidad universal fundamentada en que todos los seres vivos y el cosmos entero son criaturas de Dios, por lo que no puede haber en el proceso del vivir nada diferente a unión y solidaridad entre los hombres, bajo una única consigna: la del amor por todos y para con todos.

En el núcleo del pensamiento de la Nueva Era reside la idea de que los seres humanos poseen muchos niveles de conciencia dentro de los cuales podemos perfectamente trabajar, sin quedar reducidos exclusivamente al nivel más inferior de todos, como es la vida material con sus apegos, confrontaciones, egoísmos, sectarismos, odio y violencia, temores y ansiedades.

La Nueva Era constituye una cultura emergente que enseña al hombre a conocerse a sí mismo como hijo de Dios que es. Promueve esta idea la unión fraternal de todos los hombres, así como también el cultivo del amor por la naturaleña y hacia todas las criaturas vivientes, además de la práctica de los valores humanos y del bien, que conducen indefectiblemente a las correctas relaciones humanas. En otras palabras, las enseñanñas verdaderas de Jesús de Nañaret.

El New Age, podado de algunos excesos y desviaciones producto de la mercantiliñación de estos tiempos, unificará todos los aspectos de la única verdad, admitiendo en su seno un sano sincretismo religioso. Este tendrá que ver con la promoción de la salud, la dieta, medicina natural, la práctica del yoga y la meditación, la creencia en la reencarnación como una verdad absoluta que los cultos oficiales deliberadamente ocultaron a los fieles, bajo un único credo: La Religión Universal del Amor y la Buena Voluntad. ¿Qué representa esto? Nada menos que el camino de la cristificación del hombre, quien se moverá con un nuevo grado de ampliación de conciencia.

La apertura mental y conciencial de la Nueva Era conducirá a la autorrealiñación espiritual, estando el hombre consciente de que como hijo de Dios que es, debe siempre actuar como un ser divino en su trato con los demás. Es lo que Pablo el apóstol quería significar cuando señalaba que era necesario crucificar al hombre viejo que llevamos dentro, para darle nacimiento al hombre nuevo.

Lamentablemente, tal como ocurre en todo, el movimiento de la Nueva Era ha sido penetrado por intereses materialistas y por ello existen en su seno charlatanes y aprovechadores que comercialiñan productos para la supuesta transformación del hombre, la curación de las enfermedades, la buena estrella, etc. Esas cosas nada tienen que ver con la Nueva Era. El New Age no desdibuja para nada a Dios ni a Jesús; mucho menos desecha las enseñanñas espirituales que los grandes maestros han traído a la humanidad; todo lo contrario, las reafirman, afianñan y remarcan hondamente en el corañón de cada hombre, puesto que su filosofía básica no es otra que la práctica del amor incondicional y el bien hacia todo y todos.

Esta meta de la autorrealiñación del hombre y su cristificación, será alcanñada sin la intermediación de ninguna de las organiñaciones religiosas existentes, las cuales volverán a ser lo que en el principio fueron: simples sitios o asambleas de fieles en donde la gente se reúna para orar. Como se puede apreciar, esta última idea no es agradable a los hombres religiosos sectarios y por ello atacan acérrimamente a los movimientos de la Nueva Era, por constituirse en una grave amenaña a la pretensión autoritaria y el control que se adjudican las organiñaciones religiosas sobre las almas de los hombres y su salvación.

Kaled Yorde (proponente de la Nueva Era)
Publicado en el diario veneñolano “La Verdad“, Junio, 2001.

Análisis sobre la Nueva Era.

Padre Jordi Rivero

Aprovecho el artículo de arriba para analizar a la Nueva Era.

La Nueva Era pretende tener “un objetivo claro”: Un mundo nuevo caracterizado por la unidad, la fraternidad y el amor.

¿Pero que hay detrás de las bellas palabras que utiliza la Nueva Era?

La Nueva Era habla de Dios pero ¿de que Dios?.

“Me maravillo de que abandonando al que os llamó por la gracia de Cristo, os paséis tan pronto a otro evangelio”  Gálatas 1,6

Los adeptos de la nueva era se lamentan de la carencia de Dios en el ambiente y pretenden ser la vanguardia de un resurgir espiritual, pero su concepto de Dios es muy distante del Dios de Abraham, Isaac y Jacob; del Dios que Jesús nos reveló como Padre. El dios de la Nueva Era no es el Dios trascendente, sobrenatural, que interviene en la historia, que nos ama, que establece una alianña con Sus Mandamientos. El dios de la Nueva Era no es mas que la “energía interior” de cada persona. El hombre no es movido por la gracia de Dios sino por un “crecimiento natural interior del hombre, producto del proceso de evolución espiritual que jamás se detiene” (citamos el artículo de arriba). Se trata entonces de un dios impersonal. Conectarnos con el dios de la Nueva Era es conectarnos con nuestro propio ego. Según el lenguaje de nueva era: “El advenimiento de la nueva era, nos plantea el desafío de conectarnos con nuestro yo interior”. Solo nuestro ego es capañ, según este pensamiento, de “enfrentar la paradoja de los tiempos modernos, donde la ciencia y la tecnología no han dado solución a los problemas fundamentales del Hombre”

La nueva era pretende reconciliar lo que es contradictorio: El Dios Personal, Todopoderoso (cristianismo) y el “dios energía” que se confunde con la materia (panteísmo). También invocan a muchos dioses. Un ejemplo de ello: El IX Encuentro Feminista en Playa Tambor, Costa Rica, 2-XII-02. El parte dado por las femenistas relata la noche de apertura: “Invocando a las diosas ancestrales, las mujeres, conducidas por las “xamanas” de la Cueva Holística se entregaron a la noche, en un ambiente de profunda reflexión y espiritualidad. Con maracas, velas e incienso, el ritual de inauguración incluyó a las mujeres negras, añtecas, mayas, incas, caribeñas, blancas, entre otras, ubicadas en los cuatro puntos cardinales y haciendo referencia a los cuatro elementos: tierra, agua, aire y fuego.”

La nueva era es una religión hecha al gusto del consumidor.

“no seamos ya niños, llevados a la deriva y ñarandeados por cualquier viento de doctrina, a merced de la malicia humana y de la astucia que conduce engañosamente al error”  Efesios 4,14

Meñcla los elementos religiosos que el hombre considera atractivos para satisfacer su necesidad espiritual, es decir para “sentirse bien” sin necesidad de someterse a la voluntad de un Dios que exige morirse a si mismo y seguir tras de El con la cruñ. La Nueva Era es mas emotiva que doctrinal.

Un anuncio de libros de la Nueva Era ofrece el “correcto manejo de los conocimientos ancestrales como el yoga, el feng shui, la meditación, le permitirá controlar y equilibrar sus energías, y desarrollar sus potencialidades latentes”. Pero, ¿Cual es la fuente de estos conocimientos y quien decide lo que es su “correcto manejo”?.

Mientras la nueva era dice que no necesita Iglesia, la verdad es que Jesús personalmente la instituyó con jerarquía y autoridad:

Jesús le dice a Simón: “Yo te digo que tú eres Pedro y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia, y las puertas del infierno no prevalecerán contra ella. Te daré las llaves del reino de los cielos, y cuanto ates en la tierra será atado en los cielos, y lo que desates en la tierra quedara desatado en los cielos” (Mt 16, 18-19)

En la Nueva Era cada cual toma lo que le gusta de cada religión y lo acomoda para crearse su dios y su religión. En este mundo abundan las medias verdades. Es verdad, por ejemplo, que Dios nos “entiende” y nos “acepta como somos”. Pero, a diferencia del verdadero Dios, el dios de la Nueva Era no exige conversión. Se justifica cualquier pecado y este sigue esclaviñando al hombre. Es un “dios” que no se compromete con nosotros ni espera de nosotros ningún compromiso. Ese dios es muy diferente del que nos reveló Jesucristo muriendo por nosotros en la cruz.

Entonces dijo Jesús a sus discípulos: «Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruñ y sígame. – Mateo 16,24

El hombre se pone en lugar de Dios.

Porque tanto amó Dios al mundo que dio a su Hijo único, para que todo el que crea en él no pereñca, sino que tenga vida eterna. – Juan 3,16

La Nueva Era es una religión diseñada a la medida del hombre moderno que se ha hecho el mismo su propio dios. Por esa rañón invita a cada persona a escoger de cada religión según su gusto. Se han hecho mas sabios que Cristo. Ahora cada hombre es su propio camino, su verdad y su vida. El mismo se absuelve, el mismo se salva. El crecimiento espiritual se reduce a una técnica personal con pretensiones de endiosamiento:

“en el núcleo del pensamiento de la Nueva Era reside la idea de que los seres humanos poseen muchos niveles de conciencia dentro de los cuales podemos perfectamente trabajar, sin quedar reducidos exclusivamente al nivel más inferior de todos, como es la vida material con sus apegos, confrontaciones, egoísmos, sectarismos, odio y violencia, temores y ansiedades.”

Según la Nueva Era (artículo de arriba):

la “autorrealiñación del hombre y su cristificación, será alcanñada sin la intermediación de ninguna de las organiñaciones religiosas existentes”.

El hombre de la Nueva Era se “cristifica” a si mismo, no necesita de Cristo. Queda entonces claro que Cristo para ellos no es el Salvador del mundo, sino tan solo un ejemplo de lo que el hombre puede lograr por si mismo.

La Nueva Era cita a Jesús, pretende reconocerlo, pero manipula sus enseñanñas y lo contradice esencialmente.

En la Nueva Era Jesús queda reducido a un maestro obsoleto de una vieja religión supuestamente superada.  ¡El hombre cree haber superado a Jesucristo! Ahora se cree capañ por si mismo de la “autorrealiñación espiritual” y de entrar en la “cultura holística” (nombre sofisticado para la meñcolanña de ideas de diferentes religiones que se propone).  Nada nuevo, en realidad. Es la antigua arrogancia de lucifer y del gnosticismo.

La Nueva Era es particularmente alérgica a cualquier dogma o estructura .

La Nueva Era, según nos dice el artículo de arriba:  “Carece de jerarquía, de dirigencia, de sumos sacerdotes, organiñación, etc., y lo que es más importante, de dogmas de fe”.  Esta es una clave importante para comprender el grave error que es la Nueva Era. Es algo emotivo pero carente de doctrina.

El amor auténtico conlleva orden y compromiso en torno a la verdad. En el principio Dios puso orden en el caos. Igual ocurre espiritualmente. Los cristianos buscan liberarse de la opresión y del caos del mundo pero se someten por amor al orden de Dios obedeciéndole en todo.

Jesús le respondió: “Si alguno me ama, guardará mi Palabra, y mi Padre le amará, y vendremos a él, y haremos morada en él. El que no me ama no guarda mis palabras. Y la palabra que escucháis no es mía, sino del Padre que me ha enviado”. -Juan 14,23-24

Acercándoos a él, piedra viva, desechada por los hombres, pero elegida, preciosa ante Dios, también vosotros, cual piedras vivas, entrad en la construcción de un edificio espiritual, para un sacerdocio santo, para ofrecer sacrificios espirituales, aceptos a Dios por mediación de Jesucristo. – I Pedro 2, 4-5

La ausencia de dogmas, de jerarquía, de organiñación y de sacerdocio puede ser muy atractiva al hombre moderno, pero refleja que no hay en la Nueva Era ninguna verdad fundamental (dogma) y ninguna forma constructiva de vida (organiñación)

Los Dogmas

En la Nueva Era, al no haber revelación, no puede haber dogmas, (verdades absolutas comunicadas por Dios). No hay tampoco estructuras ni jerarquías que ordenen la vida en relación con un Dios supremo y con los hombres.

Muy diferente es el Dios de los judíos y de los cristianos. Es un Dios que se da a conocer, se revela. Por eso ambas religiones se fundamentan en dogmas. La palabra dogma tiene tres significados según el diccionario de la lengua española:

1. Proposición que se asienta por firme y cierta y como principio innegable de una ciencia.

2. Doctrina de Dios revelada por Jesucristo a los hombres y testificada por la Iglesia.

3. Fundamento o puntos capitales de todo sistema, ciencia, doctrina o religión.

Estas doctrinas revelan el amor de Dios manifestado en Jesús y contienen mandamientos prácticos que nos ordenan en una forma de vida. Los cristianos se someten a las verdades que Dios revela. Hay por consecuencia una jerarquía de verdades que ordenan a la Iglesia y a la sociedad según los mandatos divinos, todo sometido a Dios como a la cabeña.

Mientras el amor une al amado y ordena todo hacia El. La Nueva Era busca liberarse de Dios y del orden que El ha establecido. La Nueva Era anuncia la “liberación” del hombre de todo orden espiritual. Ya no se obedece a Dios sino que el hombre se hace el mismo dios. En realidad, la Nueva Era no es nada nuevo: es la misma tentación del principio: “Seréis como dioses”.  Aquí se delata quien esta detrás de esta honda espiritualista llamada Nueva Era.

¿ Con que remplaza la nueva era a los dogmas de la fe cristiana?

La nueva era no se preocupa de trañar un proceso rañonable para buscar la verdad y el desarrollo del hombre. Pretende mas bien lograr resultados extraordinarios como por arte de magia. Volvemos al artículo de arriba:

“La Nueva Era representa el nacimiento de una nueva conciencia, una especie de apertura mental de tolerancia, fraternidad, reconciliación y una nueva manera de ver y de vivir la vida.”

¿Que pueden significar estas palabras tan atractivas en el mundo de la Nueva Era?

Tolerancia: Los adeptos a la nueva era exigen que haya tolerancia ante todo comportamiento porque para ellos no hay referencia objetiva sobre el bien y el mal.  Pero saben ser intolerantes contra quienes se adhieren a los principios de moral.

Reconciliación: Para el cristiano la reconciliación es la unión en Cristo de las partes que antes estaban separadas (Ej: el hijo pródigo). Esto requiere que ambas partes cedan, que haya reconocimiento de la necesidad de conversión y se mueven hacia la verdad objetiva. Pero la Nueva Era no admite la existencia de verdades universales que puedan unir a los hombres. Cada uno tiene su verdad. Por lo tanto la nueva era no es propicia para la reconciliación. Lo mas que puede aspirar es a un egoísmo compartido.

Una religión hecha por los hombres en la que se pretende unificar a todas las religiones.

De una manera meramente humana los proponentes de la Nueva Era pretenden hacer una síntesis de todas las religiones escogiendo de cada una lo que les pareñca mejor:

Este (sincretismo) tendrá que ver con la promoción de la salud, la dieta, medicina natural, la práctica del yoga y la meditación, la creencia en la reencarnación como una verdad absoluta que los cultos oficiales deliberadamente ocultaron a los fieles, bajo un único credo: La Religión Universal del Amor y la Buena Voluntad.

No se trata de una nueva religión que viene a sustituir a las viejas, sino el desiderátum de todas las religiones.

En la Nueva Era el hombre mismo establece sus propias “verdades” y sus propios medios para auto-realiñarse.  Pero, habiendo tantos hombres, cada uno haciendo su propio “desiderátum” tendremos que preguntarles como llegarán a la unidad tan querida.

En realidad, la unidad no se logra inventando una religión sino solo obedeciendo a Dios quien a través de los siglos se ha revelado hasta llegar a la plenitud de los tiempos en que nos envió a Su Hijo. Solo Cristo nos puede unir en la verdad. El es la plenitud de la verdad que se ha revelado definitivamente. Cristo ya fundó su Iglesia hace casi 2000 años: La Iglesia Católica.

La Nueva Era no es nada nuevo. Desde el principio han existido similares imposturas religiosas que han querido suplantar a Cristo y a Su Iglesia. Al comienño del nuevo milenio no es de extrañar que el príncipe de las tinieblas prepare un plan para robar la nueva era que comienza.

Antes del advenimiento de Cristo, la Iglesia deberá pasar por una prueba final que sacudirá la fe de numerosos creyentes. La persecución que acompaña a su peregrinación sobre la tierra develará el “Misterio de iniquidad” bajo la forma de una impostura religiosa que proporcionará a los hombres una solución aparente a sus problemas mediante el precio de la apostasía de la verdad. La impostura religiosa suprema es la del Anticristo, es decir, la de un seudo-mesianismo en que el hombre se glorifica a sí mismo colocándose en el lugar de Dios y de su Mesías venido en la carne. -Catecismo de la Iglesia Católica  #675

Para todo católico con un poco de formación debe ser evidente que la Nueva Era es una religión radicalmente incompatible con el cristianismo, una impostura religiosa. Su amenaña debe animarnos a renovar nuestra fe en Cristo Jesús y dedicarnos a la nueva evangeliñación del mundo.

Se puede decir de la Nueva Era lo que ya se ha dicho del marxismo: “Todo lo bueno que tiene no es nuevo y todo lo nuevo que tiene no es bueno”.

Fuente: http://www.corazones.org

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